Felipe Cervantes Sodi
Georgina Durán Quezada
Patricia Espinosa Gómez
Jorge Letechipía Moreno
Jorge Meza Aguilar

I. Principales problemáticas e injusticias que se enfrentan en ese ámbito

Existe un rezago en el sistema educativo nacional, sustentado en el hacer sobre el saber, que trae como resultado una nula promoción de las ciencias, la investigación y la innovación desde el aula.

En el contexto nacional actual, enmarcado por una crisis de inseguridad e inestabilidad social, temas como la investigación aplicada o la innovación tecnológica permanecen estancadas, al no ser considerados prioritarios a corto plazo. Por otra parte, la distribución de los recursos humanos y económicos, se encuentra centralizada en las principales ciudades del país, coartando así, las posibilidades de desarrollo de estos sectores en localidades alejadas a éstas.

México enfrenta un rezago alarmante en materia de ciencia y tecnología. Dentro de los índices internacionales ocupa el lugar 71 en materia de desarrollo humano (Índice de Desarrollo Humano 2014); 61 en competitividad global (Global Competitiveness Index 2014–2015); y 71 en años de escolaridad (Education index – Human Development Report 2013). De acuerdo a los niveles de adopción, asimilación y uso de tecnologías de la información en América Latina, México se ubica por debajo de países como Brasil, Panamá o Uruguay, aspecto que denota un bajo nivel de innovación en el contexto internacional actual, según el índice para la sociedad de la innovación Quisi.

Los países con bajos niveles de desarrollo se encuentran en posibilidad de verse envueltos en un círculo vicioso, pues un bajo desarrollo económico limita el crecimiento profesional de los jóvenes a nivel académico, y sin una población calificada, el florecimiento social y económico se verá truncado.

A nivel global, se realizan grandes esfuerzos por incrementar el número de profesionales en las áreas de ciencia e ingeniería, las actividades que realizan para este fin los países desarrollados y en vías de desarrollo, son completamente diferentes. No obstante, la escasez de talento sigue siendo una constante mundial.

Los estándares internacionales, revelan que existe un escaso número de profesionistas empleados en nuestro país. En los países de la OCDE, el 28.4 por cierto de las personas empleadas poseen un grado de educación superior, mientras en México, de acuerdo con el Conacyt, representan sólo el 7.9 por ciento. Estas condiciones han generado un clima de desánimo entre los profesionales mexicanos, factor que los motiva, en ocasiones, a buscar mejores oportunidades en el extranjero, en vez de emprender empresas en México.

De acuerdo con cifras del Banco Mundial, en desarrollo científico Corea del Sur cuenta con 5,451 investigadores por cada millón de habitantes, mientras que en América Latina, sólo se cuenta con 560 por cada millón de habitantes. El financiamiento a proyectos de I+D por parte de agentes externos es extremadamente reducido, sólo existe un patrocinador a nivel nacional y es de carácter público, el Conacyt.

El registro de patentes a nivel nacional es extremadamente reducido. Haciendo una comparación México cuenta con una patente en ICT contra 1000 registradas en Japón. Hay un número reducido de científicos mexicanos ya que de acuerdo con la OECD, por cada científico Mexicano, existen 10 en países como Japón y Reino Unido; y 20 en China.

Las empresas son los principales agentes de innovación sin embargo estas actividades se han delimitado a grandes empresas (transnacionales) y a ramas industriales muy específicas. Lo anterior se refleja en una limitada adopción de tecnología dentro de las pequeñas y medianas organizaciones, una escasa cultura de la innovación y una limitada visión a corto y mediano plazo. Los negocios que emplean hasta a 10 personas, se caracterizan por no ser innovadoras, utilizar una infraestructura arcaica y de baja calidad y contar con procesos de comercialización poco efectivos.

Las instituciones de educación superior, prefieren un modelo educativo tradicional por encima de otro que fomente la innovación. Del mismo modo, se da prioridad a la producción editorial, por encima de la propiedad intelectual y de la atención a los problemas sociales del entorno en que se encuentran. El Sistema Nacional de Investigadores (SNI) no cuenta con un programa de incentivos viable para la realización de actividades de investigación aplicada con un valor potencial en el mercado.

Los casos exitosos de innovación en México carecen de exposición en los medios masivos de comunicación, lo que imposibilita su reconocimiento y valoración a nivel social.

 

II. Experiencias de buenas prácticas y posibles líneas de intervención

En 2009 se hicieron reformas a la Ley de Ciencia y Tecnología, buscando impulsar un Sistema Integral de Innovación (SII). La ciencia y la tecnología tienen una repercusión positiva de forma indirecta, sobre el bienestar humano, mediante el incentivo en la productividad que incide en el crecimiento económico y los niveles de ingresos (CIDECYT).

Las inversiones en I&D producen, indiscutiblemente, retornos positivos en los sectores privado y social (OCDE). La vinculación entre academia y empresa, tiene como objetivo la solución de problemas específicos de los sectores productivos por medio del conocimiento y la investigación.

Se ha observado una tendencia creciente en la implementación de unidades de vinculación y transferencia del conocimiento en las universidades públicas y privadas, cuyo propósito es la ejecución de proyectos de desarrollo tecnológico e innovación, así como la promoción de vínculos entre los sectores académicos, público y privado.

Asimismo, el gobierno, a través del Conacyt, ha impulsado la creación de parques científicos y tecnológicos como un mecanismo para promover inversión, generar conocimiento y transferirlo, para elevar la productividad en sectores económicos de alta tecnología.

Se han hecho esfuerzos desde el Conacyt y la Secretaría de Economía por promover la vinculación y consolidación de grupos de investigación asociados a la industria. El Fondo de Innovación Tecnológica (FIT), el Fondo Sectorial de Innovación (FINNOVA) y el Programa de Estímulos a la Innovación (PEI) otorgan subsidios para el desarrollo de proyectos de innovación tecnológica, sin embargo no hay una estrategia a nivel nacional para incrementar la productividad de las empresas.

México requiere caminar hacia una economía del conocimiento. La nueva estructura de la Universidad, reconoce la relevancia que tiene la vinculación en el contexto social actual, y posibilita el acercamiento de la Ibero con los sectores académicos y productivos, sin embargo, se deberá desarrollar mejores estrategias de colaboración con miembros del sector social y empresarial, e incentivar la innovación en nuestras actividades de formación e investigación. Tan solo en el Distrito Federal se encuentran 354 programas pertenecientes al PNPC, 6,606 investigadores del SNI, 376 instituciones de educación superior y 66 centros de investigación, con las que podemos conformar un sistema regional de innovación.

Los académicos de la Ibero son agentes de cambio. Esto se ha demostrado desde las experiencias exitosas de formación de estudiantes y vinculación, que se han desarrollado en distintos departamentos. Desde todos los ámbitos de la Universidad, se puede impulsar este tipo de trabajo, con base en el diagnóstico de las temáticas en las que se puede incidir, para posicionar al conocimiento, y la innovación como base de la economía mexicana.

La Ibero ha venido desarrollando programas innovadores enfocados en I+D, pero es deseable continuar incentivando el crecimiento de este tipo de programas a través de la creación de nuevas carreras con enfoques interdisciplinarios, el incremento de apoyo a las existentes y la búsqueda de programas de doble titulación con instituciones educativas del extranjero.

Actualmente se cuenta con un grupo de académicos competentes en las áreas de ciencia, tecnología e innovación, y sin embargo, es necesario proporcionar estímulos, para que su trabajo se relacione cada vez más con las necesidades sociales y productivas del país.

Lecturas recomendadas

  • CONACYT. Programa Especial de Ciencia, Tecnología e Innovación 2014-2018, México. Disponible en: http://www.conacyt.mx/images/conacyt/PECiTI_2014-2018.pdf
  • Solleiro, J. L., Gaona, C., & Castañón, R. (2014). “Políticas para el Desarrollo de Sistemas de Innovación en México”. Journal of technology management & innovation, 9(4), 98-109.
  • FCCYT (Foro Consultivo Científico y Tecnológico) (2013). Ranking Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación, capacidades y oportunidades de los sistemas estatales de ciencia, tecnología e innovación. Foro Consultivo Científico y Tecnológico, Mexico. Disponible en: http://foroconsultivo.org.mx/libros_editados/ranking_2013.pdf