José Luis Barrios Lara
Luis Felipe Canudas Orezza
Karen Cordero Reiman
Carlos Mendoza Álvarez
Laura Pérez Rosales
Ilán Semo Gorman
Martín Torres Sauchett

 

I. Definición preliminar

La cultura humana se construye y expresa en la historia –de manera siempre diversa y plural– como un horizonte de compresión y de acción de los grupos humanos que da sentido a su relación con los otros, el mundo y la vida.

Relaciones a través de las cuales los seres humanos, durante su construcción social como individuos y como colectivos, realizan la subjetivación de las condiciones de su existencia y son conducidos por dichos procesos a reconocer e investir críticamente los valores de una sociedad históricamente determinada.

De esta manera, la cultura es la potencia afectiva por medio de la cual se configuran modos de existir, habitar, hacer y representar las relaciones del ser humano consigo mismo, con los otros y con lo otro. El carácter crítico de la cultura descansa en la imaginación como capacidad creadora de futuro que impulsa al presente como acción y reconstruye el pasado por medio de la memoria como umbrales de crítica política a la historia

 

II. Principales problemáticas de la cultura en la era de la modernidad tardía y global

 

  1. En el contexto de un mundo globalizado, cualquier consideración que se haga sobre los diferentes modos de existir, habitar, hacer y representar –modos de singularización de la cultura– no pueden sustraerse del estado de crisis del futuro, que en el presente de la globalización se encarna en lo que, en términos generales, podríamos reconocer como precarización de la existencia y producción de violencia inaudita y sistémica.
  2. En su raíz económica, si algo define las lógicas contemporáneas del desarrollo de la globalización es la condición abstracta del capital (desterritorialización del capital financiero). Este modelo dominante ha configurado una nueva forma de concepción del tiempo en la que el pasado, el presente y el futuro del individuo y la sociedad se sostienen en el valor abstracto de producción de capital. Estas relaciones entre pasado y futuro producen una condición de fragilidad en el presente de las relaciones materiales y simbólicas entre los individuos y lo social, y de éstos con sus instituciones. Fragilidad que se efectúa desde el poder en la imposibilidad de crear un sentido compartido de mundo.
  3. La aparente imposibilidad de crear “sentido del mundo” aparece como la contradicción (paradoja) más profunda de la contemporaneidad: por un lado, en el punto donde la globalización aparecía coma la utopía por fin alcanzada de un estado de “paz perpetua” en lo político, de desarrollo sostenido en lo económico y del bienestar en lo social; por el otro, el devenir histórico de esta utopía ha producido una situación permanente de crisis de las condiciones de vida en el presente de los individuos y las sociedades que se expresa en la constante precarización de existencia y por la violencia extrema expresada en la imposibilidad de representación en lo político, en lo social por la pérdida del sentido de lo en común y en lo vital por la imposibilidad de reconocimiento de lo vivo no humano.
  4. Las prácticas culturales de la globalización han generado una forma generalizada del aturdimiento de la existencia de los seres humanos, con la imposibilidad de producir condiciones de co-pertenencia y reconocimiento, y han producido formas de violencia inaudita que fracturan las relaciones entre vida y representación.

En este contexto, la cuestión no es saber qué lugar tiene la cultura en la sociedad global contemporánea, sino más bien preguntar por el lugar que ocupa la sociedad y lo social como potencia creadora de cultura.

  1. La lógica de desarrollo de la modernidad globalizada hace imposible sustraer el devenir regional, nacional y local de los países, sociedades y comunidades. La instrumentalización de las diferencias ha dado lugar a la reificación de la alteridad y a las formas extremas de racismo y xenofobias contemporáneas actuales, las cuales producen violencia y exclusión.
  2. En este contexto, el caso del llamado tercer mundo –y en particular el de Latinoamérica y México– produce formas diferenciadas de estas lógicas de la violencia y la exclusión que impactan de manera significativa en los procesos de desocialización de los individuos de sus ámbitos de pertenencia: pobreza, violencia, migración, inseguridad, fragilidad de los sistemas de representación y de creencia.
  3. Esta fragmentación en el caso particular de México encuentra su índice de significación en dos elementos básicos que impactan de manera estructural el sentido, la función y el valor de lo cultural en nuestro país. Primero, en el sentido patrimonialista que sobre la cultura ha hecho el discurso oficial del poder instituido en México, el cual ha instrumentalizado la cualidad crítica y creadora que caracteriza la potencia de lo cultural. Segundo, en el modo en que esta instrumentalización y reificación de la cultura genera mitologías ahistóricas y apolíticas que sustraen a la cultura de su presente político y social.

 

III. Principales injusticias

 

  1. En el contexto de la modernidad globalizada la principal injusticia resulta del proceso de precarización de la vida en todos sus niveles, en el caso particular de la cultura, dicha precarización tiene que ver con el modo en que se afectan los horizontes vitales de significación de las singularidadesd culturales. A saber: el del trabajo, el de lo social y el de la pertenencia a lo humano y lo vivo como mundo (comunidad).
  2. Por su parte, lo que resulta de esta operación de patrimonialización e industrialización de la/las cultura(s) son: 1. La política cultural como violencia sobre los otros y las diferencias, 2. La instrumentalización de la cultura como consumo o capitalismo cultural y 3. La exotización y exclusión social que se ejerce sobre los exiliados del presente: carencia de forma elemental de subsistencia, migración, desplazamiento, abandono, condición de vida precaria, falta de educación, violencia cotidiana y mortalidad.
  3. La cosificación de la cultura al tiempo que ha alienado el sentido y la función de las producciones culturales, ha expropiado a las subjetividades singulares y comunitarias el derecho de enunciarse a sí mismas como potencias creadoras de futuro.

 

IV. Identificación de las buenas prácticas

El reconocimiento del conflicto entre pluralismo cultural y cultura hegemónica es la condición epistémica y política para ir construyendo el ethos común, basado en el mutuo reconocimiento de las diferentes cosmovisiones, cosmovivencias, saberes y formas de vida en el contexto de la aldea planetaria.

  1. Uno de las diferencias de las formas de vida de las sociedades contemporáneas es su capacidad de movilización y configuración de demandas colectivas de representación, éstas aparecen como resistencias culturales que ponen de manifiesto un nuevo sentido del acuerdo social y del reconocimiento de las formas singulares de subjetivación y agenciamiento social.
  2. La interconectividad social aparece como un modo de irrupción y afirmación de las singularidades culturales, ésta interconectividad muestra un potencial de configuración de demandas de representación al mismo tiempo localizadas y globalizadas que pueden fortalecer el sentido de mundo y comunidad humana.
  3. Se trata, en suma, de repensar el valor de los cuerpos, el trabajo, los territorios, los relatos, las creencias y la imaginación sin el prejuicio asumido de que el mejor de los mundos posibles es el que promete las formas de la economía política de la globalidad.

 

La universidad como espacio de creación y producción de conocimiento entiende su quehacer en torno a la cultura (política cultural) a partir de dos acciones fundamentales: la crítica a la cultura como un medio necesario para que ésta sea un elemento sustancial para el logro de una “vida buena” y la realización del ser en común de la existencia entre los individuos y las comunidades en vías a crear sociedad; y como una espacio de diálogo permanente de creación de subjetividades que surge de la promoción de las singularidades de los modos de realización del existir, habitar, hacer y representar en tanto condiciones de la sensibilidad.

 

 

Lecturas recomendadas

  • Adorno, Theodor (2008). Crítica de la cultura y sociedad II. Intervenciones entradas. Madrid: Akal.
  • Berardi, “Bifo” Franco (2011). The Uprising. On Poetry and Finance. Los Angeles: Semiotext (e).
  • Eagleton, Terry (2000). La idea de cultura. Una mirada política sobre los conflictos culturales. Barcelona: Paidós.
  • Castoriadis, Cornelius (2008). Ventana al caos. Buenos Aires: FCE.
  • De Sousa Santos, Boaventura (2005). El milenio huérfano. Madrid: Trotta.