Thomas Legler
Javier Loredo Enríquez
Enrique Pieck Gochicoa
María Eugenia Rojas Morales
Mariana Sánchez Saldaña
Marisol Silva Laya

 

I. Contexto y diagnóstico

A pesar de esfuerzos históricos y del compromiso de mexicanas y mexicanos por hacer de la educación y el conocimiento los canales hacia una mejor calidad de vida, el nivel de desarrollo alcanzado dista mucho de nuestras aspiraciones. México presenta enormes rezagos en materia educativa que impiden la construcción de una sociedad más justa, democrática, incluyente y próspera. Si bien el sistema educativo mexicano se ha expandido, padece desde tiempo atrás el flagelo de la inequidad y la baja calidad. El Estado no ha garantizado el derecho a una educación de calidad a todos los mexicanos.

  1. La educación está desligada de un proyecto de desarrollo del país que procure el bienestar de toda la población. La hechura de políticas educativas no toma en cuenta el conocimiento generado, ni las experiencias exitosas que se gestan en el seno de la sociedad.
  2. El acceso a la escuela aún no se democratiza. Casi 2 millones de niños de entre 3 y 14 años no asisten a la escuela. 4 de cada 10 jóvenes en edad de cursar educación media superior no son atendidos. 30 millones de mexicanos mayores de 15 años son analfabetas o no han concluido su educación básica. A la educación superior sólo asisten 3 de cada 10 jóvenes en edad de cursarla. En todos los casos la exclusión educativa afecta principalmente a los sectores más pobres de la población.
  3. La calidad de la oferta educativa es deficiente, tanto en el currículo de todos los niveles educativos como en la formación y desempeño de docentes y directivos, por lo que tenemos resultados de aprendizaje lejanos a los deseables. Evaluaciones nacionales e internacionales reportan que los niños y jóvenes mexicanos no alcanzan los logros de aprendizaje indispensables para su desarrollo.
  4. La reforma educativa propuesta este sexenio no atiende los principales problemas pedagógicos, curriculares y de formación docente. Falta configurar un modelo educativo.
  5. En educación superior existen deficiencias en la calidad de los procesos de enseñanza y aprendizaje, escasez de innovación pedagógica y preponderancia de un modelo que no resulta pertinente a las demandas de los jóvenes y de la sociedad.
  6. El sistema educativo es ineficaz e ineficiente, funciona como embudo: del 100% que ingresa a primaria, sólo el 1.5% llega a posgrado.
  7. Existe desajuste entre el sistema educativo y el productivo: por cada 6 egresados sólo se genera un empleo.
  8. Predominan programas de posgrado desvinculados de las investigaciones de vanguardia y de las necesidades sociales y los temas emergentes.

 

Principales injusticias: situaciones sobre las cuales se debe incidir

La Constitución reconoce a la educación como un derecho humano. Según el Instituto Nacional para la Evaluación dela Educación (INEE), se espera que la educación produzca resultados sociales como una mayor participación ciudadana, un cuidado más responsable del medio ambiente; mayor productividad, mejores empleos y salarios. Agrega que al ser para todos, sin discriminación, el derecho a la educación combate de lleno la inequidad y permite la construcción de sociedades progresivamente menos desiguales, más justas, participativas y democráticas. Sin embargo, en México no contamos con las instancias para hacer este derecho justiciable.

  • El gasto público en educación es insuficiente (menor al 8% del PIB) y en su distribución no hay equidad. Se constata la idea de “educación pobre para los pobres”.
  • La educación formal a la que tienen acceso los estratos sociales de menores recursos está pauperizada y no es pertinente a los intereses y necesidades de una población diversa. La situación se agrava entre los grupos más vulnerables: población rural, urbana marginal, indígena, jornaleros agrícolas migrantes, población con discapacidad y 7.8 millones de jóvenes de 12 a 29 años que no estudian ni trabajan.
  • En los diferentes niveles y modalidades educativas prevalecen modelos educativos homogéneos sin las condiciones de relevancia social y pertinencia cultural necesarias para impulsar capacidades fundamentales para el desarrollo personal y social.
  • El currículo privilegia asignaturas instrumentales (español, matemáticas, ciencias) y margina la formación integral que impulse otros talentos e intereses: expresiones artísticas y culturales, valores éticos y ciudadanía, saberes comunitarios.
  • La formación inicial y continua de maestros enfrenta graves rezagos pedagógicos y disciplinares que impiden procesos de enseñanza y aprendizaje efectivos. La formación de profesores también universitarios enfrenta deficiencias, particularmente en sus fundamentos pedagógicos y didácticos.
  • Predomina una idea excesivamente escolarizada de la educación y se marginan alternativas relevantes de educación no formal e informal, que fomentan diversas formas de aprendizaje.
  • Las políticas de acreditación de la educación superior generan dinámicas institucionales que profundizan las inequidades entre instituciones al privilegiar como criterios de calidad los insumos sobre los procesos educativos y los resultados de aprendizaje.
  • La participación social en educación es prácticamente inexistente, pese a que está contemplada en el marco legal.
  • El proceso de políticas educativas está contaminado por la corrupción, el clientelismo y la impunidad que aniquilan los proyectos de cambio y mejora.

 

III. Buenas prácticas

Algunos ejemplos de buenas prácticas, experiencias pequeñas y concretas, muestran que es factible intervenir contra factores tradicionalmente considerados inamovibles.

  • Innovación educativa con pertinencia social

El Proyecto Aula Inteligente creado para atender a niñas y niños migrantes en situación de rezago educativo se desarrolló en Culiacán, Sinaloa, a partir de 2004. En 2009 existían 40 aulas inteligentes que atendían a 900 estudiantes. El proyecto tuvo un gran éxito reconocido internacionalmente. La mayoría de alumnos reconstruyeron su trayectoria escolar y acreditaron su educación básica.

  • Formación cívica y ciudadana

Experiencias en Finlandia, Francia, Inglaterra y Singapur muestran éxito en programas que fomentan cómo relacionarse con los demás, participar activa y responsablemente en decisiones colectivas y desarrollar la identidad propia en interacción con otras identidades.

  • Formación docente vinculada con la comunidad

Existen iniciativas locales y regionales de formación docente para la promoción de prácticas cultural y lingüísticamente pertinentes que privilegian la relación entre la comunidad y los procesos educativos. Ejemplos: a) la Unión de Maestros de la Nueva Educación para México que agrupa a más de 200 docentes indígenas y asesores en Chiapas; b) el Diplomado “Escuela y Comunidad” promovido por el INIDE de la Ibero, que en sus tres años de experiencia avanza en la consolidación de una comunidad docente interestatal en Chiapas, Guerrero y Yucatán.

  • Educación no formal

Existen iniciativas de la sociedad civil, fuera de la escuela, que favorecen la reinserción de la población joven al sistema educativo, la capacitación laboral, el desarrollo comunitario o alternativas de aprendizaje situado. Ejemplo es la Universidad de la Tierra en Oaxaca (Unitierra) “un espacio y una red de aprendizaje, estudio, reflexión y acción”.

  • Educación superior con vinculación social

Existen buenas prácticas en algunas Universidades Interculturales con proyectos vinculados con la comunidad y en los Posgrados con la Industrias impulsados por CONACYT.

  • Participación y auditoría social

El Observatorio Ciudadano de la Educación, Mexicanos Primero, el Observatorio del Derecho a la Educación y la Justicia del Sistema Universitario Jesuita y el Movimiento Todos por la Educación (Brasil) son experiencias relevantes de participación y auditoría social que buscan incidir en la hechura de las políticas y, al mismo tiempo, hacen observancia crítica de la política contribuyendo a la formación de una opinión pública mejor informada.

Lecturas recomendadas

  • INEE (2014). El Derecho a una Educación de Calidad. Informe 2014. México: INEE.
  • Muñoz Izquierdo, C. y Silva Laya, M. (2012). Revertir la desigualdad educativa, un paso decisivo para el desarrollo social (pp. 40-55). En Calva, J. (Ed.). Políticas de educación, ciencia, tecnología y competitividad. México: Juan Pablos Editor y Consejo Nacional de Universitarios.
  • Ramírez, H. (2012). Educación superior para un desarrollo incluyente. En Calva, J. (Ed.). Políticas de educación, ciencia, tecnología y competitividad (pp. 81-112). México: Juan Pablos Editor y Consejo Nacional de Universitarios.