Víctor Alejandro Espinoza Valle

María del Rosario Maríñez

I. PRINCIPALES PROBLEMÁTICAS E INJUSTICIAS.

El sistema político mexicano es presidencialista, se reproduce en los estados y en las alcaldías, a nivel de gobernador y alcaldes.
Eso significa que se personalizan mucho los cargos.

Los fenómenos como corrupción, impunidad, autoritarismo, limitación de la actividad de las organizaciones sociales, por ejemplo, en términos de control corporativo, clientelismo, son temas que tienen que ver con el sistema político nacional y no en especial con Baja California.

Hay fenómenos específicos que tienen que ver con la historia política local, por ejemplo, el abstencionismo o baja participación. BC a pesar ser de ser la entidad con la primera alternancia estatal en el país y con el primer gobierno dividido, fruto de la elección de 1989, cuando ganó el PAN, no hay alternancia política, persiste la baja participación, a casi treinta años de esa fecha. Esto ha abierto una brecha entre la ciudadanía y la clase política, y que tiene varias repercusiones como el desánimo y el descrédito de las actividades públicas.

BC tiene un cultura política bipartidista que está vinculada con la historia de la entidad y porque está permeada con la frontera con EU, país con el cual se tiene una fuerte interacción cultural y política. Diariamente cruzan hacia EU alrededor de 80 mil personas por motivos de trabajo o estudio. Muchas de esas familias crecieron al margen del sistema corporativo mexicano. Tienen una formación distinta, algunos de cuyos valores son individualistas, o han incorporado la política bipartidista estadounidense.

Por otra parte, hay una preeminencia del autoritarismo del gobierno estatal. Con la excepción del trienio 95-98, el rasgo de BC es que ha habido gobiernos divididos en donde el mandatario estatal no tiene la mayoría absoluta en el Congreso.

Eso le da una dinámica especial porque obliga a los partidos y al partido del gobernador a negociar determinadas iniciativas con otras fuerzas políticas, a diferencia de otras entidades en donde sólo ha habido gobiernos unificados.

Además, no todas las alcaldías han sido siempre de un partido, aunque en 2010 sí fueron todas del PRI. En este momento (antes de las elecciones de junio de 2016), son tres del PRI y dos del PAN. La no alternancia se va a ubicar únicamente en la gubernatura. Además, las alcaldías, cuyo ordenamiento está asentado en el artículo 115 constitucional, no tienen una capacidad de resolución de los grandes problemas, pues establece cuáles son los servicios que deben atender: drenaje, alumbrado, panteones. Es muy difícil que pueda incidir sobre los niveles de pobreza o que se vayan a resolver los grandes problemas sociales o económicos que padece la población, incluido el de seguridad. Los delitos que puede atender el municipio y el estado, por ley, son de orden común, pero los asociados con el narcotráfico y la violencia son federales.

La migración como un fenómeno asociado a la frontera, en lo político impacta en términos de los efectos que tiene sobre la vida social de la región. Los deportados, la migración interna del centro hacia las fronteras que no logra cruzar, la migración internacional, que son los que van hacia EU, tienen repercusión en la sociedad, en la demanda de servicios, seguridad, vivienda, etcétera. BC ha sido entidad de paso y de inmigración, desde que se convirtió en entidad, por eso no puede entenderse su historia sin el fenómeno migratorio. En la actualidad, y ante la falta de facultades de los gobiernos locales para atender este problema, la respuesta ha sido criminalizar al migrante.

A partir de 2001 por el ataque a las Torres Gemelas, en Nueva York, se cerró la frontera, lo que repercutió en la capacidad de absorción del mercado laboral local, y también en la violencia asociada al aumento de la dependencia de las drogas, a las adicciones, porque la frontera dejó de ser porosa y ya no pasó toda la droga que se exportaba a EU. Al final, la medida estadounidense incrementó el consumo local de estupefacientes.

Esto ha generado una dinámica de adicciones, violencia y situaciones que repercuten en los problemas que enfrentan los municipios y el estado mismo.

Por otra parte, BC deja de ser “ese paraíso” para el empleo que se difundía. Hay una precarización del empleo, que está asociado no sólo con el cierre de las fronteras sino con la historia del desarrollo de la industria maquiladora. En determinados momentos, sí hay empleo, pero son muy precarios. Con el fenómeno de la migración y la frontera cerrada, prácticamente la tasa de migración es cero, lo que provoca que muchos de estos inmigrantes nacionales se queden en la región y demandan servicios, trabajo, medicina, entre otras necesidades, generando muchos problemas para las administraciones locales. Además, los gobiernos panistas desde 1989 se han caracterizado por no tener un proyecto social que atienda toda  las necesidades. Más bien plantean paliativos a ciertos problemas que presenta la sociedad, pero
no hay proyecto social de transformación, sino meramente reactivo ante los problemas que se
van presentando

INJUSTICIAS
Una de las principales injusticias en BC es la enorme desigualdad de la sociedad, crecimiento del desempleo, precarización del mismo, violación de las garantías individuales derivadas de la pobreza, es una sociedad desigual, altamente polarizada, con cinturones de miseria, adicciones, hacinamiento, violencia hacia las mujeres y todos los grupos minoritarios, entre otros problemas. BC aparece en el lugar ocho entre las entidades con menos marginación, según los indicadores, estadística que se ha mantenido. Sin embargo, hay enormes diferencias en las zonas urbanas. Además, en ciudades como Tijuana se incrementa esta diferencia porque el 65% de la tierra no es apta para la construcción. Hay viviendas en cañadas y laderas, y cuando ocurre algún fenómeno natural provoca deslaves que arrasa con esas zonas e incluso genera muertes. Eso sucede en las zonas marginales y es difícil que acontezca en zonas residenciales debido a que en ellas hay planificación y políticas gubernamentales que les favorecen.

La marginación beneficia a cierto sector económico de la maquila, en el sentido de que se promueve, por parte de los gobiernos y los empresarios, que en BC se ofrecen buenos empleos y mejores salarios que en otros lugares del país. La estadística dice que el desempleo no es tan grande como en otras zonas del país, pero es un empleo mal pagado, en donde se explota sobre todo a las trabajadoras. En la maquila hay un alto nivel de rotación, debido a la precariedad de los salarios los trabajadores se ven en la necesidad de buscar otra planta que les ofrezca un poco más de ingreso. Muchos de estos empleos no otorgan prestaciones de ley o son outsourcing. Además, un número importante de trabajadoras completan sus ingresos realizando trabajo doméstico y se observan familias enteras que laboran en la maquila, dado que los hijos se incorporan, así como la mamá y el papá, quien también trabaja de albañil. La devaluación del peso ante el dólar tiene un impacto directo en la frontera. Hay un amplio sector medio que sufre las consecuencias dado que las rentas de vivienda son fijadas en dólares o las familias tienen deudas en esa moneda.

En lo relativo a la democracia, aun cuando hubo transición política, existe un déficit en el Estado de Derecho debido a la violación de las garantías individuales, como en el caso de policías que violentan derechos humanos. También hay problemas para aplicar la justicia, pues las cárceles siguen llenas de inocentes, así como un Ministerio Público que depende del Poder Ejecutivo. A pesar de existir una ley de transparencia no hay rendición de cuentas y persiste la impunidad. Es común escuchar de los ciudadanos la expresión: “todos los políticos son lo mismo”, “todos son unos corruptos”, lo que se refleja en la poca participación en las elecciones.

Asimismo, las administraciones del gobierno estatal y los municipios no cuentan con un servicio profesional. Cada nueva administración despide al personal de la anterior y lo reemplaza con otro nuevo que colaboró en la campaña electoral.

Ante ello se requiere una democracia de calidad con una ciudadanía de calidad, que participe de manera informada. Además, el 90% de los ciudadanos no pertenece a ninguna organización, ni de su colonia. Esto refleja la preeminencia de una sociedad altamente individualizada y centrada en el consumo.

En ese sentido, la educación pública y privada en Baja California tiene como reto formar ciudadanía mediante educación cívica, con valores de la democracia como solidaridad, respeto a la diversidad, participación, tolerancia, lucha por la igualdad. Estos valores los tienen que conocer y practicar, sobre todo, los jóvenes. En este sentido, las universidades pueden contribuir con carreras del área de humanidades, además de técnicas e ingenierías. Lo humanístico se perdió en aras de formar profesionistas pragmáticos que se inserten al mercado laboral. Pero también esto fracasó, porque lo que estamos insertando al mercado laboral son estudiantes mal pagados, mal formados, con problemas serios para entender muchas cosas, sin una formación universal.

II. BUENAS PRÁCTICAS Y LÍNEASDE INTERVENCIÓN

Hay organizaciones sociales que están haciendo bien su trabajo, por ejemplo: ambientalistas y defensores de derechos humanos que luchan por la transparencia del ejercicio público. En el caso de la transparencia en las alcaldías, la demanda fue presentada por una ONG ambientalista, que realizó una evaluación sobre su práctica y empezó a exigirla. Hay también, algunos funcionarios comprometidos, así como esfuerzos en políticas públicas tratando de incorporar los intereses y necesidades reales de la población.

Las maestrías en Gestión y Políticas Públicas que ofrece la IBERO Tijuana, forman funcionarios como cuadros capacitados de la administración municipal.