Jorge Bautista Olvera

I. CONTEXTO Y PRINCIPALES PROBLEMÁTICAS

Baja California (BC) se conformó como entidad federativa en 1953. Su actividad económica, desarrollada desde antes de ser el estado veintinueve, estaba enfocada en la agricultura agroexportadora, en especial el cultivo del algodón, que hasta nuestros días predomina en los valles de San Quintín y Mexicali. Asimismo, otro sector económico relevante ha sido el turismo proveniente del estado de California, EU, y la actividad comercial. En las últimas cinco décadas el detonador económico ha sido la industria maquiladora de exportación, la cual emergió como una respuesta al encarecimiento de la mano de obra en Japón y EU. Esta industria se instrumentó como una política pública federal para la frontera en 1965 mediante el Programa de Industrialización de la Frontera Norte.
Con este programa, las empresas maquiladoras se comprometían a crear fuentes de empleo, para fortalecer la balanza comercial ante la caída de los precios internacionales de la fibra de algodón y también a “contribuir a una mayor integración de la industria local a los requerimientos de las empresas que venían a invertir en procesos de maquila”, según el Decreto para el Fomento y Operación de la Industria Maquiladora de Exportación de 1998. Asimismo, coadyuvar a incrementar la competitividad internacional de la industria nacional, capacitar a los trabajadores e impulsar el desarrollo y la transferencia de tecnología en el país. Actualmente estos objetivos siguen pendientes de su cumplimiento (Diario Oficial de la Federación, 1 de junio de 1998).
En 1973 surgió en la región el establecimiento de parques industriales, lo que ocurrió también a lo largo de la frontera norte de México, al crearse 102 empresas distribuidas en los municipios de Ensenada, Mexicali, Tecate y Tijuana. (véase Consejo Nacional de la Industria Maquiladora y Manufacturera de Exportación, s/f).
BC ha registrado un crecimiento económico importante, ya que la industria maquiladora de exportación representa 22.2% del PIB en el estado y a nivel nacional con el 3.3%, ocupando la posición 10 en el país. (INEGI, diciembre 2012).
De acuerdo con datos de Banamex, la población de BC en el 2013 ascendía a 3 millones 381 mil 080 personas, lo que representa 2.9% de la población total del país. El PIB de la entidad para ese mismo año se registró en 459 mil 100 millones de pesos, con un crecimiento anual de 2.5%, y el ingreso per cápita anual de 135 mil 785 pesos, ligeramente por debajo del nacional (135 mil 791 pesos).

Asimismo, Banamex en su documento Indicadores regionales de actividad económica 2014, reporta el siguiente panorama para BC: “En años recientes la economía estatal hamostrado un desempeño ligeramente superior al nacional: durante 2011-2013 la tasa de crecimiento del PIB de Baja California fue de 3.4% en promedio, comparada con 3.0% del nacional. En 2013 el PIB de la entidad creció 1.7% versus 1.1% del país.
Por actividad económica, se registraron crecimientos en los tres grandes sectores de la economía estatal, destacando el aumento del PIB del sector primario, con una variación anual de 5.5% (vs. el incremento de 0.3% del nacional).
En tanto, las actividades secundarias –cuya participación en la economía de Baja California es de 36.7% vs. 35.3% del nacional– crecieron 1.6% durante 2013 vis-à-vis -0.7% del nacional. Al interior de este sector, las industrias manufactureras alcanzaron un crecimiento de 3.9% en la entidad, en comparación con el aumento de 1.4% del nacional. Entre las manufacturas más importantes del estado se pueden mencionar la fabricación de equipo de transporte, de equipo de cómputo, las industrias metálicas básicas y la industria alimentaria.
En contraste, la industria de la construcción se mantuvo con resultados negativos en la entidad: en 2013 decreció 2.0% en promedio y durante el primer trimestre de 2014 la caída se profundizó, a 24.1% promedio anual. Por último, en 2013 el PIB de las actividades terciarias de Baja California creció por debajo del promedio nacional, 1.6 y 2.1%, respectivamente. Algunos de los indicadores del sector, como el comercio registraron resultado mixtos, con sesgo negativo.
Con un crecimiento económico ligeramente superior al promedio nacional, la generación de empleos formales en la entidad alcanzó una tasa de variación anual de 3.4% en 2013 (vs. 3.5% del nacional). En 2014, cifras de enero a junio señalan un crecimiento promedio anual de 4.0% del empleo Baja California (versus 3.0% del nacional), destaca el incremento anual de 7.4% del empleo en la industria manufacturera estatal, durante el mismo periodo” (Banamex Citi, 2014).
En los aspectos demográficos, la distribución poblacional para 2010 se presenta de la siguiente manera: el 92% es urbana y el 8% rural; a nivel nacional, el dato es de 78% y 22 %, respectivamente (Inegi, 2010).
Aun cuando en varios rubros del comportamiento económico, BC muestra índices por arriba del promedio nacional, siguen existiendo desigualdades socioeconómicas por resolver. Sobre todo las que se derivan de los problemas del flujo migratorio. Durante los cinco años anteriores a 2010, llegaron a vivir a la entidad 154 mil 029 personas, procedentes de otras entidades del país. Baja California ocupa el quinto lugar a nivel nacional como estado receptor de migración. El 50% de los migrantes proceden de Sinaloa, Sonora, Chiapas, Jalisco y Ciudad de México (Inegi, 2010).
Debido a ello, surge el reto de cómo integrar a las personas migrantes que llegan a la región, ya que su origen es diverso por la migración nacional y las personas deportadas de EU, quienes llegan con necesidades básicas esenciales: empleo, vivienda, salud, entre otras, que requieren ser resueltas de forma inmediata, y no encuentran respuesta rápida de autoridades y de la sociedad en la región.

II. BUENAS PRÁCTICAS Y LÍNEAS DE INTERVENCIÓN

Diversas organizaciones y empresas cuentan con programas de integración al mercado laboral, mediante la operación de centros de atención a clientes denominados call centers. Éstos captan a algunas de las personas que son deportadas de EU, atienden sus necesidades básicas, gestionan su documentación legal como mexicanos, y las capacitan, aprovechando la experiencia laboral en EU y el manejo del idioma inglés. Desde la IBERO Tijuana se puede contribuir a esos esfuerzos de integración, a través de los alumnos de las diversas carreras, y como parte de su formación profesional, con prácticas y servicio social ayudando con tareas de recepción, atención y capacitación a las personas deportadas de EU, en las organizaciones que abren sus puertas para ubicarlos en una fuente de empleo. Otra línea de intervención es la puesta en marcha de programas de orientación a inmigrantes que provienen de otras partes del país, hacia las distintas opciones de estancia temporal disponibles, y de manera paralela, realizar gestiones ante las empresas para incorporarlos a la fuerza laboral regional. Esto debido a que actualmente se observa un incremento constante en la demanda de trabajadores, dado que en la industria manufacturera experimenta altos niveles de rotación, según una información publicada en un diario local de Tijuana: en el primer trimestre del 2016 se ha elevado entre 9% y 12%, cuando normalmente oscila entre el 2% (Bueno Medina, 2015). De esta manera se propone fortalecer algunas estrategias y crear otras, desde la IBERO Tijuana, que tengan como objetivo integrar a estos grupos de inmigrantes en forma ágil y a corto plazo, y que estas personas encuentren una forma de acceder a los niveles de desarrollo que la región puede proporcionar.